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La salteña es la entrada boliviana por excelencia. Se come a media mañana, parada, mordiendo desde la esquina superior para que el jugo caliente quede adentro. Cada región tiene su variante: la paceña es más jugosa, la cochabambina más picante. Esta receta es la versión clásica, pensada para hacer una buena docena en casa.

Tiempo total
4 h
Rinde
12 salteñas
Dificultad
Avanzada

Ingredientes

Para el jigote (relleno)

Para la masa

Paso a paso

El jigote (la noche anterior)

  1. Sofríe la cebolla en aceite a fuego medio hasta que esté transparente. Agrega la carne molida y cocina hasta que cambie de color.
  2. Añade el ají molido, comino, sal, pimienta y azúcar. Mezcla bien.
  3. Disuelve la gelatina en el caldo caliente (sin hervir) y agrégala a la carne. Es el truco principal: la gelatina se solidifica en la heladera y al hornear vuelve a ser caldo.
  4. Suma las arvejas y las papas en cubos. Mezcla con cuidado para no deshacer la papa.
  5. Lleva a un recipiente plano, deja enfriar y refrigera mínimo 6 horas o toda la noche. Antes de armar, mezcla los huevos duros picados.

Por qué la noche anterior: el jigote tiene que estar bien frío y firme cuando se arma la salteña. Si está tibio o líquido, la masa se moja y se rompe al hornear.

La masa

  1. En un bol grande, mezcla la harina con sal, azúcar y ají molido. Haz un hueco en el centro.
  2. Echa la manteca derretida (tibia, no caliente), el huevo y la mitad del agua. Mezcla con la mano desde el centro hacia afuera, agregando agua hasta que la masa se una.
  3. Amasa 10 a 15 minutos hasta que la masa esté suave y elástica, no pegajosa. Cubre con un trapo y deja reposar 30 minutos.

Armado y horneado

  1. Divide la masa en 12 bolitas iguales. Estira cada una con palote en círculos de unos 12 cm de diámetro, dejando el centro un poco más grueso.
  2. Pon 2 cucharadas grandes de jigote frío en el centro. No te excedas: si pones mucho, no podrás cerrarla.
  3. Cierra juntando los bordes hacia arriba, formando una media luna parada. Pellizca los bordes y haz el repulgue: pequeños pliegues retorcidos a lo largo de toda la unión, como una trenza.
  4. Acomoda las salteñas en una bandeja con la cresta hacia arriba. Pincela con un huevo batido para el brillo dorado.
  5. Hornea en horno bien caliente (220 °C) durante 15 a 18 minutos, hasta que estén doradas. El calor alto es clave: cocina rápido y sella la masa antes de que el caldo la moje.

Consejos para hacerla en Brasil

Ají amarillo: en Brasil no se consigue fácil. Los almacenes bolivianos del Brás y Bom Retiro lo tienen en pasta o seco. Si no, mezclá páprica picante con un toque de açafrão (cúrcuma) y un poquito de pimienta dedo-de-moça sin semilla. No es idéntico, pero funciona.

Carne: evita la molida muy magra (patinho extra magro). Pide patito o paleta con un poco de grasa, le da sabor al jigote.

Papa: la papa amarilla boliviana es difícil de encontrar. La papa asterix brasileña (roja por fuera, amarilla por dentro) es la sustitución más cercana. Evita la papa inglesa, que se deshace en el caldo.

Gelatina sin sabor: sí o sí. Es la diferencia entre una salteña jugosa y una empanada seca. No se nota en el sabor, solo en la textura del caldo.

Para acompañar

Tradicionalmente, las salteñas se acompañan con llajua para el que quiere más picante, y se comen con un café con leche o un jugo de durazno. En Bolivia se venden por la mañana, no en la cena: el horario clásico es entre las 10 y las 12 del mediodía.

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